Incoherencias de la coherencia...

Entre tiernos pastos de primaveras y nubes de colores suaves, el invierno largo me encontró congelando mi alma, dejando sin luz mi vista ligera de un perdido sueño transformado en llamas.

Al atardecer los diversos colores en degradé recorren el paisaje vagabundo, una esfera ardiente se entierra en el horizonte desbocando al mundo. Su inocente expresión desvela mi ser.

¿Alguien puede entender lo que significa el arco iris sin tropezar con sus leyendas, porqué el comenzar a fumar? Cuestionamientos con respuestas que no responden, maravillas y maldades de este mundo y vos... tan solo otro cuestionamiento que no posee explicación en su respuesta, es solo un porque sí.

¿Porqué el pensar que lo que uno encuentra es equivocado? Una rama que de un árbol muerto, su sonrisa falleció en lágrimas de savia, un abrazo de madera, duro sin sentimiento. No era lo que yo creía que era, me equivoqué, no puedo encontrar lo que quiero. Una rosa tiene espinas, un camino posee piedras.

Entre mi cigarrillo y la cerveza la vista se nubla de fotografías viejas, el humo se vuelve ambiente y el corazón una confusión. Lo amargo endulza la vida y la sal da un toque de pimienta, el círculo vicioso de esta ruleta llamada destino. Mentiras que son verdad, verdad que no existe, mariposa de vida corta, disfruta la flor.

Entre el cielo y la tierra, una luna de puente, ¿por qué uno busca lo que jamás encuentra? Por vos voy a tomar este trago que está llegando a su final, brindando por mi deseo y tu olvido, prometiendo no volver a prometer, escondiendo mi amor que muere de soledad. Los pensamientos me los olvidé en la esquina, lo que quería decirte quedó en aquel insomnio y el tiempo no se detuvo, el veneno de tu sonrisa aún viaja en mis venas.

Inocente pimpollo que desea ser rosa, quiere poseer la sabiduría del viejo y cansado viento y todavía sus pétalos no conocen al sol, no posee huellas.

El poema durmió a la sombra de su cuerpo, en el pasto tierno que hoy está congelado y seco, una canción perdida sin tiempo recorre con melodías sutiles sus manos, frágil, desprotegida en un bosque de dudas reprimidas por un miedo incomprendido lleno de ceniceros descartables.

En el filo de una esperanza con un jarrón de cristal logro observar el brillo de tus hermosos ojos color esmeralda y me percato que los ojos no son los lindos, el encanto lo tiene la mirada. Es como los cuentos, el encanto está en como se cuenta la historia.

Entre copos de nieve y flores marchitas los recuerdos se vuelven notas mentirosas, la arrogancia de los años resignan las raíces del sauce que llora y gritarás al silencio inútilmente tratando de juntar los pedazos que en el camino cayeron. Con papeles escritos de escondida puñalada que en un ayer fue lanzada, desbaratados fragmentos sin orden, hojas desordenadas disimulando la angustia de una gentil y opaca despedida que hace sufrir los nervios de un barco naufragando en un mar de sangre.
El abrazo reconfortante de un nuevo amanecer, mañana todo estará bien, otros son pesimistas, mañana será igual que ayer. Las estrellas en el día no las ves, el sol en la noche duerme bajo el níspero del patio eterno. ¿Algún día podrás comprender que lo que es rojo realmente no lo es, te has planteado que un ciego deslumbrado en su oscuridad, carece del sentido de los colores?

Entre preguntas sin respuestas y el péndulo del destino, se desliza desde el firmamento un vago polvo amatista cubierto de indefinidas líneas rubias que brillan con la luna, junto a ellos se encuentran las sombras, esas imágenes que imitan con pantomimas que solo son las luces que no vemos. Y entre los dedos cubiertos de alquitrán y nicotina se te esfuma la vida como humo, el polvo no te toca, te extiendes y no llegas, te angustias, estas triste, pero no te aflijas, llegará tu turno, tan solo era de otro.

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